Regreso la vista Atrás (2)
El comedor como el resto del convento era gigantesco, muchas mesas en filas y las compartíamos cada cuatro niñas, desayunamos y para el colegio que sería para lo único que saldríamos de allí de 09.30 a 13.30 y de 15.00 a 17.00.
Cada 15 días íbamos a casa y el fin de semana que no nos tocaba ir, el domingo mi madre venía a vernos, entonces si salíamos a visitar un poco la urbe, Santiago de Compostela, es agraciado, aunque entonces yo no prestaba atención a la ciudad y después de verla tantas veces ya no te agrada tanto.
Desde que salí de allí hace 15 años, volví una sola vez…
Cuando llegamos aquel lugar era noviembre, exactamente el 14 del 1981, a los pocos días cumplí 6 años y ya enseguida llegó diciembre, la navidad, entonces íbamos a casa, y esas mismas fiestas me dijeron que no pidiera nada a los reyes magos que no existían.
Quizás la pregunta es, como llegamos allí? o como mi madre consintió que nos separan de ella? Pero el culpable fue mi padre, si a ese señor se le puede llamar así.
Pues de momento, diré que él se dedicaba a no ser buena persona y eso conllevo a que entrevistaran a mi madre policías con unas asistentas sociales, y 3 días seguidos comíamos sopa, fue la excusa para decir que no era alimentación para unas niñas, quizás tenían razón, pero el que no nos dejaba comer otra cosa era el señor que decía ser mi padre, todo lo que encontraba se lo llevaba dejando a mi madre sin posibilidades…
Entonces, todo eso yo no lo entendía y siempre culpe a mi madre, he estado muchos años reprochándole que nos hubiera dejado allí… sin apenas darme cuenta de lo que para ella suponía!!
Ahora yo soy madre y prefiero no pensar…
Después de hablar con mi hermana la mayor, tengo que corregir algunos datos;
Al principio no íbamos a casa cada 15 días, sino que la primera vez que fuimos fue esas navidades, y cuando llegamos allí fue sábado así que al día siguiente no fuimos al colegio, eso fue el lunes, “el domingo nos pasamos el día las tres agarradas, llorando por las esquinas… no queríamos separarnos ni un momento…”
Describe Mari (mi hermana)
Quizás sin saber qué hacer con semejante vacío… quizás esperando despertar de aquella pesadilla…
“Llego el día en el que nos recogían para ir a casa, nuestra casita… a ti te dio un ataque de nervios al ver a mama, te pusiste tan nerviosa que no podías dejar de llorar… Venia también el tío y cuando llegamos a casa estaba toda la familia, esperándonos, todos lloraban, nos abrazaban y tu no querías desprenderte de mama, que penita dabas…”
Lo recuerdo como si fuera ayer, me cuenta Mari.
Y aunque yo no lo recuerdo, ella me dice:
“Esas mismas navidades fue cuando yo encontré a mama cogiendo los regalos encima del armario la noche de reyes, se llevo un disgusto al ver que la descubrí, pues se había roto el encanto de la navidad, con toda la ilusión que ella tenía”
Unas muñecas de trapo fue todo cuanto había podido conseguir… por supuesto para nosotras era lo mejor, y ya sabiendo que los reyes magos no existían, lo importante de esas fiestas eran compartirlas cerca, muy cerquita de mi madre, que mejor regalo?
Aquellas navidades fueron las más cortas de mi vida…
Otra vez allí… que desesperación…
La misma que para mi madre, al tener que devolvernos a aquel lugar, privándose de lo más deseado para ella… estar cerca de sus hijas, cuidarlas, y desvivirse por ellas…
Los siguientes recuerdos son demasiado borrosos, será porque lo que no queremos que perdure en nuestra cabeza lo desechamos, y una vez más me encuentro con otra situación contradictoria, hay entornos que desearía se borraran y sin embargo, perduran…




















Bérnicus dijo
Casi diría, querida amiga, que son precisamente los que más queremos borrar los que más perduran. Quizás porque serán los que más nos hayan marcado a fuego su impronta...
Es un verdadero ejercicio de exorcización de demonios personales, lo que estás haciendo, echándolos fuera y compartiéndolos con todos. Y así entre todos, parecen menos demonios, y dan menos miedo...
Un fuerte fuertísimo abrazo, uno más, para tí y para esa preciosa niña que tienes. Y no lo dudes, de todo se aprende, pero más que nada del sufrimiento. Tus malas experiencias pasadas, te harán ser mejor ahora, en el presente, donde importa...
27 Mayo 2008 | 01:19 PM